He estado unos días de viaje, pocos, pero suficientes para conocer otro rincón del paraíso. Lo vi en mi camino entre Irun, Antzuola, Iurreta, Eskoriatza y Bilbo. Entre sesión y sesión, y de sesión a sesión, me fui llenando de él. Tengo que reconocer que los paraísos no solo se ven, también se huelen, se tocan, se oyen, se comen… Éste tenía olor a campo húmedo y melodía de río de montaña, pero también silencio, como todos. Y contrastes. Chuleta, salchicha. Montaña, río, casi mar. Gente suave y áspera, charlatana y callada.
Eskerrik Asko, Virginia, Iñaki, Karmelo, Ander, Maider, Gaizko… y la de nombres que no me sé.
Añado aquí el enlace a la entrevista que salió en la revista Artez número 175 del mes de Noviembre: Creo que es un privilegio vivir del cuento… . Curiosamente aún estoy de acuerdo con lo que dije.


1 Comentario
Feed de los comentarios de este artículo
diciembre 12, 2011 a 14:43
S
Querida Patrícia, fiquei muito feliz com as notícias. Amiga de palavra!
Daqui a pouco terei o privilégio de ler a reportagem com mais calma, nesses meus dias corridos e trabalhosos.
Saudades,
S