Zapatos Rojos

El miércoles 8, tras pocas horas de sueño, bajamos a desayunar. El trabajo empezó entre tostadas y cafés: nos presentábamos una y otra vez… hasta llegar a los casi 50 que no conocíamos. Esa fue mi manera de darme a conocer a mí misma y a ANIN. No hubo ponencia sobre la asociación en ningún momento, no hubo oportunidad, pero sí pude hablar muchísimo de nosotros y de aquellos papelitos que había puesto sobre la mesa (y que, debo decir, el último día casi habían desaparecido).

A las 9’45 h empezó la reunión del Consejo. Lo primero fue planificar los tres días de reuniones matinales. Inmediatamente empezaron a debatirse los temas previstos en el orden del día: estudiar el logo presentado por la delegacion griega, considerar la propuesta de convertir al FEST en una AISBL (asociación internacional sin ánimo de lucro) y discutir los estatutos elaborados por el Steering Group. Para esta última tarea nos dividimos en seis subgrupos. Hubo poco tiempo para exponer las dudas y modificaciones, pero hubo unas cuantas y significativas. A las 11’45 h descansamos. Pero no mucho.

A las 12’15 empezaban los paneles de discusión. Había 3 posibilidades: Experiencias multilingües, Joven narración europea, y Organizaciones paraguas.

Me fui a la primera, donde estaban Joxemari Carrere (País Vasco), Peter Chand (Inglaterra), Birgit Lehner (Austria) y Torgrim Stene (Noruega). Algunas de las ideas que surgieron fueron las siguientes: Las lenguas como territorios y los hablantes como fronteras, el uso de distintas lenguas en un mismo cuento, la función del ritmo y el tono, la comprensión y la comunicación, cuentos de diferentes procedencias como método para afianzar identidades también diversas, la narración como herramienta, la narración como arte, las imposiciones físicas de una lengua, la experiencia multilingüe como vía artística y no como herramienta.

Llegó la hora de comer, y la del espacio de creación para los narradores que estábamos allí, pero mis nervios me traicionaron, y decidí ir a preparar mi propia ponencia a esa hora.

A partir de las 18’15 h, nuevos paneles de discusión. Otras 3 posibilidades: Experiencias multilingües, Proyectos de narración compartidos, y Desarrollo y acumulación del repertorio de un narrador.

No tuve más remedio que escoger la tercera opción; me tocaba hablar y compartir panel con Brendan Nolan (Irlanda), Tone Bolstad Flode (Noruega) y Abbi Patrix (Francia). Todos basamos nuestras charlas en experiencias personales más o menos extensas. Debo aclarar que la mía era, de todos, la menos extensa: ¡diez años no son nada en esto del contar!, ¡qué juventud!. Y os prometo que, visto lo visto, no hay que temerle a la vejez; es admirable. La épica como una dimensión diferente de la narración, las historias y los motivos que viajan, los cuentos como lugar seguro al que volver. Yo opté por sacar mis zapatos rojos de charol. Y, es que, al igual que me pasa con las historias, no hay nada tan cómodo como llevar zapatos viejos y nada tan reconfortante como comprarse unos nuevos.

Luego vinieron la cena, la bebida, el cante y el baile, mucho baile. Había entre nosotros maravillosos músicos (o eso me pareció a mí aquella larga noche).

Quedaban aún dos días.

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