El cansancio me pasó factura. En la crónica del día 8 me dejé el pase de películas de la noche. Muy, muy interesante.

Teatro de Rojas, Toledo; Foto: retazosdecolor.blogspot.com

El jueves día 9 empezó a notarse la falta de sueño, pero aún así el desayuno fue animado. A las 9’45 h comenzó la reunión del consejo. Me tocó levantar actas. Nervios, a ver si entendía todo. Aquí empecé a notar de veras la diversidad de nuestra federación: escoceses, franceses, holan-deses, irlandeses, ingleses, griegos, belgas, italianos, suecos, galeses, noruegos, españoles… Cada uno con su propia versión del inglés. Hermoso, pero difícil. Gracias a Donald Smith, que recogía las conclusiones con una claridad excepcional, adelantamos a buen paso. Comparamos la propuesta de estatutos con las propuestas hechas en la reunión del miércoles. Se añadieron algunos temas a debatir. Todos los cambios surgidos a raíz de los acuerdos, quedaron reflejados en el documento redactado por el propio Steering Group durante esta reunión (Estatutos).

A las 11’45 h paramos para descansar y, al cabo de media hora, dieron comienzo los mismos paneles de discusión que el día anterior para facilitar la rotación de la gente.

David Ambrose, Patricia Picazo y Charo Pita me ayudaron a resumir las actas de la mañana, y a superar mi dolor de cabeza.

Los ratos de comida se volvían cada vez más animados, aunque había momentos en que los hispanoparlantes nos acercábamos los unos a los otros por aquella necesidad de descansar los oídos. Tantos estímulos excitaban la imaginación pero también agotaban.

Para mí, fue arroz hervido y siesta con ibuprofeno.

Por la tarde, me volví a perder el espacio creativo y me apunté al café en el bar.

Después se repitieron los paneles de la tarde del miércoles. Volví al mío, claro, el de repertorio. El desafío era improvisar una nueva charla, como un nuevo cuento, porque muchos de los asistentes decidieron repetir (por solidaridad o por interés). Brendan habló de los cuentos que viajan, de los motivos, de cómo las personas que escuchan se reconocen en las historias. Acabó dando algunas razones para contar: por diversión, para comunicar, para encontrarle un sentido al mundo, para desarrollar la propia imaginación, para transmitir la tradición oral, por motivos de creencias religiosas u otras… Nos contó su experiencia periódica en la radio, inventando historias para “el íntimo extraño”. Tone contó su recorrido personal por tipos diferentes de repertorio: cuento tradicional noruego, cuento tradicional africano, historias de la biblia, historias vikingas, pequeñas leyendas locales… Y habló también de la necesidad de sentirse a salvo con las historias. Abbi habló de su propio recorrido, de su trabajo en grupo y de su amor por la épica. Su madre contaba historias tradicionales noruegas, su padre la admiraba y cuando ella no estaba inventaba grandes mentiras, y su abuelo tenía una historia verdadera y conmovedora sobre cómo había escapado de la guerra. Introdujo la épica como una nueva dimensión de la narración, y nos empezó a contar detalles de su investigación sobre la historia épica del Rey Mono, de la China, y los narradores ligados a esa historia.

Después de la cena nos fuimos al teatro a ver los resultados del espacio creativo de nuestros compañeros de viaje. Fue excepcional. Quizás lo sorprendente fue ver a personas acostumbradas a trabajar en solitario entregarse a una creación colectiva y multilingüe utilizando técnicas diversas, y aún más sorprendente constatar lo bien que funcionaba. Me atrevería a decir que el Teatro de Rojas puso su parte de magia, pues, inaugurado en 1878 en el mismo lugar en que durante los siglos XV y XVI representaban sus funciones titiriteros y volatineros, es una auténtica preciosidad.

Por cierto, aún no he hablado de Desi, que se encargaba de cuidarnos desde la barra del bar, con su humor desenfrenado y una calidez a la altura de las circunstancias. La noche del 9 tuvo que faltar a la cita muy a su pesar, así que montamos un picnic detrás del castillo con bebidas y pica-pica.

 Ya era tarde y solo quedaba un día.

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